Después de muchos años de ser cristiano y pertenecer a una iglesia, finalmente me decidí por seguir a Jesús. Hay una gran diferencia entre ser un ser un cristiano por tradición y ser verdadero discípulo de Cristo. La Vida Cristiana es una vida de relación constante con Dios, y no algo de solo los días domingos. Es una vida que poco a poco nace del corazón y no de una obligación.

Muchos te darán una gran lista de cosas que DEBES y NO DEBES de hacer. “Si quieres ser un buen cristiano DEBES de venir a la iglesia todos los domingos, y NO DEBES de fumar, tomar, bailar, apostar, tener sexo, buscar dinero, etc.”. Estas reglas en vez de liberar, ponen una carga muy pesada en las personas, porque cuando se falla en algo siempre vienen a condenarte en vez de ayudarte. Una vida cristiana basada en reglas no es lo que Dios quiere.

Seguir a Jesús es más que dejar de hacer cosas; es caminar con El.

Es escucharle, aprender de Él y seguir sus pasos. Es permitirle que tome control de nuestras vidas y que nos vaya transformando día a día. Es tomar sus enseñanzas y ponerlas en práctica. Es ser diferentes; dejar de ser personas promedio, sino sobresalir en todo lo que hagamos.

Lo Primero que debes de hacer para convertirte en un verdadero discípulo es reconocer a Jesús como tu Señor. Luego debes reconocer que has hecho cosas que desagradan a Dios y debes de arrepentirte de estas cosas.  Esto es lo que se conoce como el Plan de Salvación.

Si deseas aprender mas acerca de lo que significa el Plan de Salvación y en qué consiste, aquí te dejo una guía: